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PACO BEZERRA

Dramaturgo / Playwright

 
Hawk

2018

FEDRA

Tragedia

DRAMATIS: Fedra, Teseo, Hipólito, Enone y Acamante

 

Lion

2017

LULÚ

Thriller psicológico 

DRAMATIS: Lulú, Amancio, Calisto, Abelardo y Julián

ARGUMENTO: Fedra, la reina de la Isla del Volcán, está enferma: ni come ni habla ni duerme. Los médicos son incapaces de averiguar el origen de su padecimiento y el país entero anda preocupado por su estado de salud. Algunos dicen que se ha vuelto loca. Otros, que las largas ausencias de su esposo, el rey de la isla, han terminado por devastar y asolar su corazón, pero nadie conoce la verdad y todos se equivocan. Y es que la gran responsable de la dolencia de Fedra no es otra que una pasión que la atormenta desde hace tiempo y que ya no puede reprimir, un erotismo inmoral e impúdico, un deseo violento e indómito, un amor prisionero e indecente.

ARGUMENTO: Amancio, dueño de una plantación de manzanos, malvive junto a sus dos hijos, obsesionado con la repentina desaparición de su esposa. Hacha en mano, de lo único de lo que se ocupa es de perseguir a la serpiente que acabó con la vida de su mujer. Ni duerme, ni come, ni se ducha; sólo busca a esa culebra. Un día, alarmados por la situación de su progenitor, los hijos de éste le dan un ultimátum y Amancio agarra el coche y desaparece. Al regresar no lo hará solo, vendrá acompañado de una hermosa mujer con una herida en la espalda y que dice haberse encontrado medio desnuda en la mitad de la noche; una chica sin apenas memoria y que tan sólo consigue recordar su nombre: Lulú. 

 
 
 

BIO

  Paco Bezerra

   (El Alquián, Almería, 1978)

Premio Nacional de Literatura Dramática 2009, su trabajo también ha sido galardonado con el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca 2007, el Premio de Teatro Jóvenes Creadores de la Comunidad de Madrid 2005, el Premio Morales-Martínez/Barahona de Soto 2003 (a la mejor obra de autor andaluz), el Premio Promoción de Almería en el Exterior

2009, el Premio Eurodram 2014, y ha sido finalista de los XI Premio Valle-Inclán de Teatro 2017, XVI Premi Europa

per il Teatro 2017, Romero Esteo 2004, Teatro Exprés 2002, así como Mención Especial del Jurado del Premio de

Teatro Lope de Vega 2009. Además, ha publicado una decena de textos, que han sido traducidos a más de diez

idiomas; ha sido contratado, como profesor y conferenciante, por diferentes universidades, escuelas y

festivales de todo el mundo, y sus textos se han estrenado en Argentina, Chipre, Alemania, Uruguay,

Puerto Rico, Honduras, Rumanía, Austria, Grecia, México y España. Por otra parte, sus obras se han

exhibido en forma de lectura dramatizada o semimontado en festivales de distintos países como

Francia, Chile, México, Argentina, Uruguay, Austria, Italia, Brasil, Hungría, Inglaterra, Portugal,

Grecia y Estados Unidos. Profesor del Laboratorio de Teatro William Layton y del Estudio Juan

Codina, ha cursado estudios de Interpretación, en el propio William Layton y está licenciado

en Dramaturgia y Ciencias Teatrales por la Real Escuela Superior de Arte

Dramático de Madrid (RESAD).

OBRA / PLAYS

2016

EL PEQUEÑO PONI

Drama social

DRAMATIS: Irene y Jaime

ARGUMENTO: A Grayson, un niño de nueve años de edad, tras sufrir varios ataques físicos y verbales, le fue prohibida la entrada al centro escolar en donde estudiaba por llevar, colgada a sus espaldas, una mochila de Mi pequeño pony. La dirección del colegio consideró “detonante de acoso” el hecho de que Grayson acudiera a clase acompañado de la mochila de sus dibujos animados favoritos, acusándole de haber provocado “disrupción en el aula”. A día de hoy, la escuela se defiende alegando que nunca tuvieron intención de agredir a Grayson, sino que fue una estrategia para detener el acoso. Un mes antes, en el mismo estado, un menor intentó suicidarse porque, al igual que a Grayson, sus compañeros de clase también lo acosaban por ser fan de Mi pequeño pony. Tras divulgarse la historia, los padres de Grayson consiguieron, además de numerosos apoyos a través de internet, miles de firmas para solicitar que pudiese volver de nuevo a la escuela con su mochila y sin que le acosasen. La página de Facebook Support For Grayson, en la que, a día de hoy, miles de personas mandan apoyo al chaval, y le dedican a diario imágenes de sus personajes de dibujos animados favoritos, es prueba de ello. Según varios estudios realizados entre menores de 11 a 15 años, el 11% de los niños encuestados admitieron haber realizado un intento de suicidio al menos una vez en su vida. De esta forma, el suicidio se convierte en la cuarta causa de mortalidad entre niños de 10 a 14 años, y la tercera en mayores de 15, habiéndose llegado, incluso, por esta misma causa, a reportarse suicidios entre niños de hasta 7 años de edad. La que se ha convertido en protagonista inesperada de esta lucha contra el bullying, la famosa serie de animación My Little Pony, dedica paradójicamente en la actualidad sus capítulos a la magia de la amistad y los valores del compañerismo. Esta obra está dedicada a Grayson y a todos los niños y niñas que, como él, han sufrido insultos y agresiones físicas en el ámbito escolar sin que absolutamente nadie a su alrededor haya hecho nada para evitarlo. Este texto está inspirado en los hechos reales sucedidos en Carolina del Norte en el año 2014.

 

2014

EL SEÑOR YE AMA LOS DRAGONES

 

ARGUMENTO: Una insólita niebla ha comenzado a invadir misteriosamente la ciudad. Nadie parece conocer el motivo, excepto Xiaomei: una muchacha china que cuida de su madre enferma en el oscuro sótano de un edificio colmena de la capital. La vecina del décimo, Magdalena, que lleva toda la noche sin poder dormir porque cree haberse cruzado con una extraña presencia sin rostro en el interior del edificio, baja, por primera vez en dieciocho años, a llamar donde sus vecinas orientales en busca de información. Oriente y occidente se enfrentan en una divertida y sorprendente comedia de marcado tinte social, contada a modo de thriller castizo y envuelta en una inquietante atmósfera de depresión apocalíptica.

 

Comedia negra 

DRAMATIS: Magdalena, Señora Wang, Xiaomey y Amparo

 

 

2012

AHORA EMPIEZAN LAS VACACIONES

(Versión libre de El pelícano de August Strindberg)

 


 

Drama desnaturalizado 

DRAMATIS: Madre, Hija, Hijo y Axel  

ARGUMENTO: Luego del funeral del padre de la familia, la hija y su flamante marido regresan de su luna de miel para instalarse en la antigua casa, junto a su hermano y su madre. En la gélida vivienda ya no existen rastros de amor ni recuerdos que unan a estos extraños y atormentados seres. La muerte del padre y la promesa de una herencia precipitan un estallido de resentimientos por las constantes humillaciones a las que la madre ha sometido a sus hijos, a los que ha condenado a una vida de privaciones, debido a su egoísmo, tacañería y voracidad. Los hijos dejan escapar su viejo rencor contra su madre, por el hambre y el frío que debieron sufrir durante su niñez. Así el pasado asoma de una manera violenta, transformándose casi en un juicio en contra de la “madre pelícano” que devora todo aquello que le rodea.  

 

Ahora empiezan las vacaciones es una versión del texto dramático El pelícano (1907), la cuarta y última obra de cámara de August Strindberg (1849-1912). A partir de los temas, conflictos y personajes del original, el texto es una reescritura de las escenas, creando alguna nueva, suprimiendo a uno de los personajes y desechando varias líneas de acción para acercar el texto al crítico, convulso y corrupto presente.

Cuenta una antigua leyenda que el pelícano, si es necesario, es capaz de rajarse el pecho para alimentar a sus crías con su propia sangre. Strindberg utiliza este mito para dar título a su texto dramático y, de paso, para ironizar sobre uno de los personajes de esta tragedia doméstica, la madre. 

 

 

 

2011

LA ESCUELA DE LA DESOBEDIENCIA

(Adaptación dramática a partir de las novelas Ragionamenti de Pietro Aretino y L ́École des filles ou la Philosophie des dames-Anónimo-)


Comedia sexual

DRAMATIS: Fanchon y Susanne 

ARGUMENTO: Susanne acude veloz a hablar con su prima Fanchon, al enterarse de la existencia de un plan destinado a que ésta se ponga los hábitos. A través de la curiosidad, el deseo y el placer carnal, Susanne incitará a su joven prima a despertar sexualmente para, de esta forma, poder decidir el mejor de los caminos a escoger, teniendo en cuenta los únicos tres estados a los que la mujer de la época podía aspirar: casarse con un hombre impuesto por su padre, meterse a monja o hacerse prostituta. Ante la resistencia de Fanchon a creer en las palabras de su prima, Susanne decide invitarla a “matricularse” en una singular escuela portátil, clandestina y ambulante, en donde ella misma es la profesora y en la que aprenderá a desaprender todo lo que le han enseñado para volver a aprenderlo todo de nuevo por sí misma: la escuela de la desobediencia. De esta forma, Fanchon irá, poco a poco, pasando de lección en lección mientras descubre los verdaderos intereses de la educación femenina, a la par que satisface su intelecto y su propio deseo sexual hasta convertirse, sorprendentemente para la época, en una mujer libre.  

 

2009

GROOMING

Thriller cibernético  

DRAMATIS: Hombre y Chica 

ARGUMENTO: Un hombre y una chica se conocen a través de un chat de internet y se citan en un parque. Un encuentro lleno de excitación. Identidades fingidas, manipulación y deseos oscuros marcan este cara a cara nocturno, que se desarrolla en una atmósfera inquietante. Más allá del tema específico del ciberacoso sexual a menores (grooming), la obra explora, además del tema de las parafilias, la manera en la que tantas veces se pervierte la comunicación entre personas y la necesidad, propia del ser humano, de escapar de su realidad inmediata.  

 

2007

DENTRO DE LA TIERRA

Neodrama rural 

DRAMATIS: Indalecio, Farida, Padre, Hijo, Hijo Mayor, Mercedes y la Quinta   

ARGUMENTO: Indalecio convive con el miedo y la desesperación de haber nacido en el sitio equivocado: un lugar cubierto bajo kilómetros de plástico en donde los prejuicios y la superstición conviven con numerosas plagas de insectos gigantes. La desaparición de Farida, la chica de la que se encuentra enamorado, y un misterioso invernadero en el que está terminantemente prohibido entrar, son el detonante para que Indalecio se decida a emprender un peligroso y decisivo viaje de la mano de su hermano Ángel: un hombre que, a causa de una extraña enfermedad en la piel, se ve obligado a ir enfundado en un traje protector de color blanco que le hace parecer un astronauta que estuviese dando sus primeros pasos sobre la Luna. Una historia llena de fantasmas, tomates y violencia, que reflexiona acerca de ese doloroso momento en el que uno decide dejar de engañarse a sí mismo, para torcer el rumbo y caminar en búsqueda de la verdad.

 

2004

EL PIANO DE LA BRUTA 

Drama ecuestre 

DRAMATIS: Nuria, Hombre, Felipe y la Bruta  

ARGUMENTO: Una chica es llevada por un hombre, mayor que ella, hasta una finca lejos del mundo. Allí, la chica, poco a poco, se irá dando cuenta de que no está sola. Una ruda sirvienta, que no habla y que toca el piano; el hijo de éste, que aparece por sorpresa después de un tiempo separado del padre, y un caballo que, finalmente, tendrá mucho que decir. 

ARGUMENTO: Un caserón dividido, un viejo taxidermista, su vecina inválida, un joven camionero y una silenciosa señorita con la que uno se adentra en la verdadera historia que encierra este pueblo y este texto, ambos sepultados por el olvido y la soledad. El texto está desprovisto de acotaciones; el “pueblo” de casi todo; la chica que llega a Ventaquemada no habla… Esto da como resultado una sucesión de monólogos de aparente naturalismo, si no fuera por la presencia simbolista e inquietante de la depositaria de las palabras de los otros. Ventaquemada reflexiona sobre el incesto, el rencor, la pasión, el destino, la soledad, la muerte y pone en tela de juicio, mediante su forma, la capacidad comunicadora del hombre cuando las palabras ya no sirven para nombrar lo impronunciable. 

 

2003

VENTAQUEMADA

Thriller rural 

DRAMATIS: Camionero, Viejo, Vecina y dos personajes más (que pueden o no salir en escena)  

OBRA CORTA

 

2016

@HOTMIGRANTS

Disertación ético-sexual 

DRAMATIS: Un padre de familia

 

ARGUMENTO: Internet, termómetro de la opinión pública, se dividió entre los que censuran lo que consideran una banalización del drama de los refugiados y los que, comulgando con su filosofía, comenzaron a seguir esta cuenta de Instagram, dedicada a recopilar fotografías de inmigrantes sexys. «Sus países podrán estar cayéndose a pedazos, pero su atractivo sexual no se desvanece», rezaba la descripción de la cuenta, que dio la vuelta al mundo, apareciendo en los medios de comunicación de todo el planeta, y que, en poco tiempo, alcanzó miles de seguidores.      

  • Próximo estreno en Madrid. Dirección: Víctor Sánchez. Madrid, 2018. 

  • Estrenada en Madrid. Proyecto "Home". Dirección: Rubén Cano. Producción: Teatro Español. Madrid (España) 2017.  

  • “P3M5” (Plurality of Privacy Project [P3] in 5 Minutes Plays [M5]; presentada en el congreso estadounidense “2016 TCG Conference Overwiew”; traducida al inglés por Marion Peter Holt y al alemán por Franziska Müche. Enero de 2017 hasta junio de 2018, estrenos en Europa y EEUU. Instituto Goethe de Washington (EEUU) 2016.

 

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2009

MR. HITCHCOCK VS CAROLINA16

Thriller cibernético 

DRAMATIS: Mr. Hitchcock y Carolina16

ARGUMENTO: En un chat, destinado al encuentro de menores de edad, un hombre adulto entra bajo la identidad del nick Mr. Hitchcock, y entabla conversación con Carolina16.   

  • Texto publicado en El tamaño no importa. Textos breves de aquí y ahora por la AAT (Asociación de Autores de Teatro) Madrid (España) 2011. 

  • Lectura dramatizada en Teatro Fórum del Gran Teatro de Cáceres. Cáceres (España) 2010.  

 

2007

LA MESA DEL FONDO

Drama persecutorio 

DRAMATIS: Joven y Hombre

ARGUMENTO: Un chico, después de varios encuentros furtivos en el cuarto de baño de la biblioteca, se decide a hablar, por primera vez, en con el hombre con quien ha mantenido relaciones.

  • Lectura dramatizada en Austria. Europa en el Escenario. Dirección: Monica Giovinazzi. Instituto Cervantes e Instituto Italiano de Cultura. Viena (Austria) 2010.

  • Texto publicado en Maratón de monólogos 2007 por la AAT (Asociación de Autores de Teatro) Madrid (España) 2008.

  • Lectura dramatizada en el Istituto Italiano de Cultura. Dirección: Sándor Tímea. Budapest (Hungría) 2008.    

  • Lectura dramatizada en el VII Maratón de Monólogos en La Casa Encendida. Dirección: Elena Cánovas, Luis Maluenda y Raúl Hernández. Madrid (España) 2007.

  • Texto publicado y traducido al húngaro e italiano. L´Europa sulla scena (Atti unici di 27 giovani autori dell´Unione uropea Vol. I.) Fondazione Salvatore Quasimodo - Istituto Italiano di Cultura di Budapest (Hungría) 2007.   

2005

YO FANTASMA

ARGUMENTO: Una persona se encuentra atrapada dentro de una extraña vivienda, una casa que, con el paso del tiempo, va cambiando de forma y aspecto, y de la que es imposible salir. 

Drama existencialista 

DRAMATIS: Yo. 

  • Lectura dramatizada en el V Maratón de Monólogos en el Círculo de Bellas Artes. Dirección: Elena Cánovas, Luis Maluenda, Denis Rafter y Maxi Rodríguez. Madrid (España) 2005.

  • Texto publicado en Maratón de Monólogos 2005 por la AAT (Asociación de Autores de Teatro) Madrid (España) 2005. 

 

 

  • Texto publicado en Teatro. Piezas breves. Editorial Fundamentos. Madrid (España) 2003. 

  • Lectura dramatizada en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático). Dirección: Paco Bezerra. Madrid (España) 2003.  

2003

(mi) HISTORIA

ARGUMENTO: Desde la crónica personal, un arma de paz contra la sinrazón de la guerra.

Crónica bélica  

DRAMATIS: Yo, Hombre mediana edad, chica y Señora.  

  • Texto publicado en Teatro por la AAT (Asociación de Autores de Teatro) Finalista del Premio Caja Madrid de Teatro Exprés. ​Madrid (España) 2003. 

2002

LA PIEDRA

Denuncia social  

DRAMATIS: Mujer.  

ARGUMENTO: Una mujer agarra una piedra en la mano.     

 
 
 
 
 

MEDIA

 

PRENSA / PRESS

 

SOBRE MÍ

          Me llamo Francisco Jesús Becerra Rodríguez, aunque las cosas que escribo las firmo como Paco Bezerra. Nací en agosto de 1978, en un barrio de pescadores, en una familia de campo, cristiana y muy supersticiosa. Mi barrio se llama El Alquián, y significa aljibe en árabe, una especie de pozo que hay dentro de las casas diseñado para acumular el agua de lluvia. Como Almería es la provincia donde llueve menos de toda Europa, los árabes hicieron este truco para almacenar el agua que caía del cielo, aunque se supone que no se puede beber porque no está mineralizada y hay que echarle un litro de lejía para matarle las bacterias. 

 

          Nada más nacer me diagnosticaron una extraña enfermedad. El médico les dijo a mis padres que mis ritmos de crecimiento estaban descompensados, y que, en un futuro, mi cabeza iba a ser más grande que mi cuerpo. Entonces, mi familia se asustó mucho y mi abuela cogió una soga y, por dentro del vestido, se la ató a la cintura, pegada a la piel, y así anduvo día y noche, en una especie de sacrificio o promesa, para pedirle a Dios que, a cambio, yo me muriera. De esa forma me libraría del rechazo al que iba a estar expuesto el resto de mi vida y no sufriría. Pero Dios, al final, no me mató. Y aquella extraña enfermedad nunca evolucionó. Resulta que lo que tenía era asma. Y alergia al olivo, pero la cabeza no me creció. En cambio, siempre he sido muy propenso a que me echaran mal de ojo. Cada vez que esto ocurría, mi madre me llevaba a una vecina curandera a que me lo quitara.

 

          El mal de ojo lo echan las mujeres envidiosas. Normalmente, tus vecinas, que tienen hijos feos. De hecho, se sabe perfectamente quiénes son porque todas las mujeres se apartan con el carrito del niño cada vez que aparece alguna. Tienes mal de ojo porque estás bajo de ánimo y lloras sin justificación alguna. Cuando esto te sucede de adulto, se dice que padeces depresión o que sufres ansiedad, pero si te ocurre de bebé, entonces es que te hicieron daño en el alma. Mi madre, en el carrito, para combatirlo, me ponía varias cosas: un escapulario bendecido por un sacerdote, un lazo de color rojo —el rojo desvía la mirada de la persona que va a hacerte daño, como los toros con el capote, y evita la embestida— y una cruz de Caravaca. La cruz de Caravaca, por lo visto, es lo más efectivo, tanto, que casi todos los niños suelen llevar una colgada como método de defensa. Si los ángeles que la custodian se parten o se ponen negros, entonces es que alguien ha intentado hacerte daño y la cruz funcionó como escudo. Eso sí, hay que enterrarla rápidamente. Nunca he sabido muy bien por qué. Imagino que porque la cruz ya no es una cruz, ni los ángeles son ángeles, murieron protegiéndote, y es por lo que hay que darles sepultura.

 

          Mi curandera era una mujer que tenía gracia (gracia es como poderes, pero en religioso) y me rezaba en la cabeza. Me ponía las manos en la mollera, y, con un paño y un bote de alcohol, me rezaba cerca de media hora. Yo, mientras, me acuerdo, veía siempre Los pitufos. No sé por qué, pero el caso es que coincidía. Sería la hora a la que me llevaba mi madre, pero siempre que mi vecina me rezaba en la cabeza echaban Los pitufos en la tele. Yo adoraba a María, hablaba mucho con ella. Mientras me rezaba me contaba un montón de cosas interesantísimas: mujeres que no podían quedarse embarazadas y ella las fertilizaba, cómo curaba la carne cortada (a causa de un golpe, la carne se te despega del hueso) sin que fuese necesaria la presencia física del enfermo, la forma increíble en la que a su hijo se lo tragó el mar, cómo detectaba y curaba el mal de ojo a través de la dureza de la coronilla… Recuerdo que, al entrar, María me tocaba siempre arriba de la cabeza y mi madre le decía:

 

—¿Qué?

 

          A lo que María contestaba:

 

—Tócasela tú.

 

          Entonces, mi madre me tocaba la cabeza, volvía a mirar a María y las dos se quedaban calladas.

 

Silencio.

 

          Hasta que María se pronunciaba:

 

—Hecha un chicle.

 

          Dicho esto, mi madre se iba, me dejaba a solas con María, y esta me rezaba hasta endurecérmela. Al rato, mi madre volvía a por mí y María, como el que toca al portón metálico de una cochera, me pegaba en la cabeza. Toc, toc, toc. Luego, mi madre repetía la operación, se aseguraba de que el trabajo estaba bien hecho, y respondía:

 

—Dura como una piedra.

 

          Las dos se miraban y se sonreían mutuamente. María nunca cobraba nada. Ni una peseta. Su hijo me contó hace poco que cree que murió por curar a tanta gente. El caso es que María ya no está con nosotros. Desapareció.

 

          Cuando eres niño y nunca has salido de casa de tus padres, piensas que lo que te pasa a ti es lo que, con total seguridad, ha de ocurrirle al resto de los humanos. Hasta que, un día, te das cuenta de que nada era como imaginabas. Con 19 años me mudé a vivir a Madrid para estudiar arte dramático en el Laboratorio de Teatro William Layton y en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Una vez, recuerdo, hice un comentario en clase. Estudiábamos algo en lo que se hablaba del mal de ojo, alguna obra de Valle-Inclán, creo, un personaje lo padecía o algo así. El caso es que salió el tema y nadie sabía con exactitud de qué se trataba. Yo les informé a todos de que a mí me lo habían echado y quitado varias veces y que, si les parecía, podía explicarles de qué iba el asunto. Toda la clase, profesor incluido, soltó una carcajada y se rieron de mí. Nunca entendí muy bien por qué. Luego me preguntaron si hablaba en serio, pero, avergonzado, no supe qué contestar.

 

          Mis padres, mis vecinas… siempre han hecho promesas. Normalmente, a la Virgen. No cortarse el pelo en no sé cuántos años, subir descalzo o de rodillas una montaña, ir cada equis días a equis sitios, velar a la Virgen durante toda la noche hasta que amanece… Mi madre, una vez me di cuenta, llevaba mucho tiempo vistiendo de marrón, yo no sabía si era coincidencia o qué. Entonces, le pregunté:

 

—Mamá, ¿por qué vistes últimamente tanto de marrón?

 

          Y ella me contestó:

 

—Porque le he hecho una promesa a la Virgen.

—¿Cuándo?

—Hace tiempo, pero todavía no la he cumplido.

 

          Por lo visto, un tío mío, adiestrador de perros, dueño de varios puticlubs y de un invernadero, se puso muy malo y mi madre le hizo una promesa a la Virgen del Carmen. Si se ponía bien, se vestiría de marrón (esto depende del color del manto del santo o la Virgen a la que te encomiendes y, en este caso, la Virgen del Carmen va siempre vestida de marrón) durante seis meses. Yo no sabía que mi tío hubiese estado enfermo, y se lo comenté a mi madre, pero ella me explicó que no podía acordarme, que era imposible, que cuando hizo la promesa mi tío era muy pequeño y yo aún no había nacido. Entonces, le pregunté:

 

—Si fue hace tanto tiempo, ¿cómo es que la haces ahora?

 

          Y mi madre me contestó: 

 

—Las promesas no hace falta realizarlas enseguida, tienes toda la vida para cumplirlas. El inconveniente es el peligro. 

—¿A qué te refieres? 

—Que te ocurra algo. 

—¿Algo? 

—Sí. 

—¿Como qué? 

—No sé, que tengas un accidente, te quedes impedida y no puedas realizarlas. 

—¿Qué pasa entonces? 

—Que hay que dejárselas encargadas a alguien. 

—¿A alguien? 

—Sí, a alguien de la familia, alguien joven. A un hijo, por ejemplo. 

—Ya. 

 

Silencio. 

          Entonces, volvía a preguntarle: 

—¿Y te quedan muchas por cumplir? 

—Unas cuantas — Me respondió. 

Silencio. 

—Unas cuantas. 

          A veces, de pequeño, cuando no tenía otra cosa que hacer, me entretenía subiendo a los invernaderos a echar carreras sobre los plásticos. Solo o con amigos. El truco para no caerte era pisar donde se cruzan los alambres, nunca sobre el plástico, y saltar de intersección en intersección. Yo siempre me quedaba el último, imagino que por mis problemas respiratorios. Y porque estaba un poco gordo, la verdad. Así que, casi siempre, si no por una cosa, por otra, tropezaba y terminaba cayéndome. Un día, el médico me recomendó no visitar demasiado los invernaderos, ni acercarme mucho a ellos. Yo le pregunté que por qué, y él me respondió que por los venenos, que podían inflamarme las vías respiratorias y provocarme futuros ataques. Yo nunca había oído nada parecido, así que no le hice mucho caso. Pero, a veces, y esto suele pasar con frecuencia, tan solo hace falta que alguien te comente algo para comenzar a oírlo por todas partes. El caso es que, no sé si casualidad o no, al tiempo cayó en mis manos un estudio firmado por el jefe del Servicio Provincial de Consumo de la Junta de Andalucía en el que pude leer cosas que nunca había oído y que hasta la fecha desconocía. Según el informe, parece ser que en ciertas zonas de la provincia de Almería no cesaban de aumentar de forma alarmante y sin descanso los casos de cáncer cerebral, gástrico, de próstata y de testículos, y que dos de cada 10 jóvenes presentaban un nivel bajo de espermatozoides, posiblemente por su exposición prolongada a sustancias organocloradas; que a causa de los herbicidas y fungicidas había aumentado en muy pocos años el número de enfermedades mentales y alteraciones nerviosas debido a un descenso de litio en la sangre, y que, en 1989, 350 personas de la comarca fueron atendidas en centros sanitarios por presentar intoxicaciones a causa de los venenos. Finalmente, el informe llegaba a relacionar el índice de suicidios con el uso de organofosforados y aseguraba que el 50% de los fumigadores profesionales padecía depresión crónica; el 38% de las mujeres embarazadas de Campo de Dalías había sufrido uno o varios abortos; que la tasa de suicidios en Almería llegó a alcanzar el doble de la media española; y que 17 especies de insectos, ahora denominados superinsectos, se habían vuelto inmunes a todos los pesticidas y plaguicidas… Sin darle muchas vueltas, busqué un plástico archivador, metí dentro el informe y lo guardé en un fichero. Fuera, en una etiqueta, escribí: “Invernaderos”. Y lo coloqué en una estantería. 

 

          Con 27 años, y ya licenciado en Interpretación y Dramaturgia y Ciencias Teatrales, me fui a vivir a París. Encontré una casa en el 17 de la Avenue Secretan, en el barrio número 19, y un trabajo como asistente de conversación en el instituto Charles le Chauve, Carlos el Calvo, el primer rey de Francia, en Roissy-en-Brie, cerca de Eurodisney. Me había propuesto escribir mi primera obra como autor profesional. Los textos que había publicado hasta la fecha habían sido siempre dentro del contexto académico, bajo convenio de la escuela de arte dramático con una editorial, siempre escritos con el fin de que el profesor los evaluara y terminara calificándolos para así obtener el resultado final de la nota. Pero ese ciclo ya había terminado, había que inaugurar uno nuevo, y qué mejor sitio para hacerlo que París. El único inconveniente era que no tenía ni idea sobre qué podía escribir. Ante la duda, hice lo de siempre: me bajé a un bar de la calle a tomarme una cerveza y ver lo que pasaba. Lo de la cerveza no tiene especial importancia, siempre bajo a los bares de las calles donde vivo a tomarme una cerveza, lo curioso es ver lo que pasa. A veces, funciona. Yo, por si acaso, sigo confiando en salir a la calle a buscar no sé muy bien qué. Resulta que en el interior de aquella brasserie, así se llaman los bares en Francia, brasseries, estaba la tele puesta. Yo, por aquel entonces, no entendía gran cosa del idioma vecino, sí que podía parlotearlo, pero me costaba seguir las conversaciones. Además, creo era una de las primeras veces que veía la televisión francesa, porque en casa aún no tenía aparato. Por el contrario, lo que pude distinguir con total claridad fueron las familiares imágenes que lanzaba el televisor. En la tele estaban echando un documental sobre Almería, y, más concretamente, sobre El Ejido. Intenté prestar atención, pero tras mi incapacidad para entender lo que la voz en off del documental contaba tras las imágenes, decidí preguntarle a una señora que tenía al lado y que, sin despegar el ojo de la tele, fumaba cigarrillos negros sin boquilla: 

 

—Perdone, ¿sabe usted de qué están hablando? 

—De invernaderos. 

—¿Invernaderos? 

—Sí. El laberinto de plástico se está bebiendo los acuíferos. 

—¡Acuíferos! 

—Sí, son lagos subterráneos. 

—¿Y han dicho dónde es eso? 

—En Almería, dónde va a ser. 

 

          Puede que fuese debido al poco tiempo que llevaba en Francia, o que era la primera vez que me había ido a vivir a un país extranjero, pero la verdad es que me sorprendió tanto oír la palabra de la ciudad donde nací en aquella boca extranjera, que le pregunté: 

 

—¿Y es que usted sabe dónde está Almería? 

—¿Yo? 

 

          La mujer sonrió y continuó hablando: 

 

—Todo el mundo sabe dónde está Almería. 

 

          Y, luego, aquella señora que, como yo, aburrida y sola, había bajado de su casa al bar de la esquina a tomarse algo, y que tenía toda la pinta de no tener otra cosa mejor que hacer, muy amablemente, me preguntó: 

—¿Quiere que le siga traduciendo lo que dicen en el documental? 

          Y yo le respondí: 

 

—Sí, por favor. 

 

          El delito medioambiental y los venenos se mezclaban con el asunto aquel de la oleada de racismo desatada en 2000, cuando todo un pueblo de la provincia se tiró a la calle a la caza del moro después de que, tras querer violar a una chica del pueblo, un marroquí de 22 años con trastornos mentales terminara apuñalando a la joven causándole la muerte en el acto. En cuanto me contó lo del árabe, recuerdo, miré a la señora y le dije: 

 

—Yo soy de ahí. 

 

          Ella no dijo nada, se calló y, al rato, me contestó: 

 

—¿En serio? 

—Sí. 

—¿De verdad? 

—¿Por qué? 

—Cuánto tiempo llevas en París. 

—Un día. 

—¿Solo uno? 

—Bueno, dos. Ayer y hoy. 

—¿Y a qué te dedicas? 

—Soy dramaturgo. Escribo teatro. 

—Dramaturgo. 

—Sí. 

—¿Y estás escribiendo algo ahora? 

 

          Pude haber respondido que no, que quizá, que puede, que pronto, que andaba pensando… Pero el caso es que, no sé por qué, decidí mentirle y le dije: 

 

—Sí. 

—¿Y sobre qué escribes? 

 

          Yo me quedé mudo durante dos o tres segundos. La verdad es que no sabía qué contarle. Así que miré al televisor y, acto seguido, respondí: 

 

—¡Sobre eso! 

 

          La señora miró el televisor, y luego, desconfiada, volvió a mirarme a mí: 

 

—Qué casualidad, ¿no? 

—En serio, ¿no me cree? — Le contesté.

 

          Y como si alguien hubiese abierto el grifo de la ducha o la esclusa de un canal, de repente mi cabeza se inundó, y empecé a hablarle de lo primero que se me empezó a pasar por la cabeza: vertederos ilegales, el hijo acondroplásico de una amiga, mi asma, los nombres de las distintas variedades de tomate, el cáncer de mi padre, el aljibe de mi casa, el pitido de oído incesante de mi tía, las distintas modalidades de invernadero que podían darse según su estructura, los extraños dolores de cabeza de mi madre, las malformaciones genitales de varios amigos que tan solo tienen un testículo, un moro sin papeles que tenía mi tío en el invernadero y que un día desapareció, el sacrificio de mi abuela, las promesas de mi madre, el mal de ojo, mi vecina curandera, y aquella extraña enfermedad que me diagnosticaron al nacer y que luego nunca evolucionó. Y, de repente, me acordé del dossier, aquel dossier que titulé Invernadero y en el que había estado almacenando todos aquellos artículos e informes sobre las consecuencias de la agricultura intensiva fuera de temporada… y ya está. Ya no recuerdo nada más. Nada. Tanto que, en momentos como este, cuando vuelvo a pensar en la historia de la señora de la brasserie, pienso que nunca existió, que nunca estuvo allí, y que aquella señora no era sino yo mismo. Casi nunca se miente por gusto, ni por casualidad, tampoco por placer, mentimos por probar suerte, ya que, quizá, en el intento, terminemos descubriendo aquello que necesitamos, que nos hacía falta y que andábamos buscando.

 

          Cuando uno mira hacia atrás y ve su vida, esta siempre parece un sueño o un cuento. El presente es como un relámpago: una vez que desaparece el resplandor, ya solo puede hablarse de él. Aunque, luego, la verdad, es que las cosas nunca son como se imaginan. Y puede que esto tenga algo de cierto. O, tal vez, puede que no. Tomates, fantasmas, veneno, inmigrantes, curanderas, plástico, imaginación, mentira, invernaderos y mucha tierra. Lo demás fue subir a casa, buscar el dossier y empezar a escribir lo que terminó llamándose Dentro de la tierra, obra por la que me concedieron el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca 2007 y, al año siguiente, el Nacional de Literatura Dramática 2009.

 

          El milagro almeriense, lo han llamado algunos, El modelo económico, El mar de plástico, La huerta de Europa, o De cómo los almerienses pasamos, ante la mirada atónita de medio mundo, de montar en burro a conducir un Mercedes. Por lo visto, nunca fue cierto que la Gran Muralla China se viese desde el espacio. No. Se trataba de un río. Ahora, los astronautas aseguran que, desde allí arriba, los invernaderos de Almería son la única construcción humana que puede divisarse sin ningún tipo de problema, ya que, si los pusiéramos en fila, uno detrás de otro, podríamos llegar andando por encima de ellos, y sin tocar ni una vez el suelo, hasta Bruselas. Dicen, los que han volado por encima de la Tierra, que, cuando se mira desde el espacio, en la Andalucía oriental, en ocasiones, puede verse un mar, otras veces un pedazo de cielo, con su luz y sus pájaros, azul y brillante, como si las nubes se hubieran pegado un batacazo contra la tierra, o como si Dios hubiera tenido un accidente. Un enorme espejo sobre el que se refleja el sol, un incendio de dimensiones desproporcionadas... Se trata del cielo, el cielo en la tierra, un cielo plastificado, un espejismo que se estrella contra los plásticos y allí permanece, como una gran pantalla de cine sobre la que se proyectara una extraña película de hombres que pueden andar sobre el agua sin hundirse; una película de fábricas sin chimeneas, que suben brillando por los montes, y que, aunque nada las oculta, lo cierto es que están escondidas, como casi todo lo que suele darse por estas tierras, donde el sol, de tan intenso, siempre acaba por cegarte y sumirte en la más profunda oscuridad, ese lugar donde los sueños y milagros terminan por convertirse en una pesadilla. 

 

Paco Bezerra para EL ESTADO MENTAL, 2011.

 

 

 

 

 
 

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